La «criatura» de Aitor

Resurrección arcade: Cómo salvamos a la «Criatura» de Aitor

Hay llamadas que entran al taller y te huelen a gloria… y hay otras que te huelen a humedad, a misterio y a puro terror de los noventa. La que nos hizo Aitor pertenecía, sin duda, al segundo grupo.

El nos llamó con la voz temblorosa, mezcla de la emoción del coleccionista y el pánico del que sabe que se ha metido en un jardín importante. Acababa de adoptar un pinball clásico: la mítica Creature from the Black Lagoon (o nuestra querida Criatura del Pantano). ¿El problema? Que el mueble no es que viniera de un bar o de un almacén… parecía que lo hubieran sacado del mismísimo fondo de la ciénaga.

El diagnóstico: Un monstruo muy real

Cuando el bicho llegó a nuestro cuartel general, nos tuvimos que poner la vacuna del tétanos por si acaso. Aquello no era un pinball, era un ecosistema propio.

  • ¿Telarañas? Había tantas y tan gordas que pensamos que Spiderman se había mudado dentro.
  • ¿El tablero y el mueble? Parecía que Lobezno lo hubiera usado para afilarse las garras. Arañazos salvajes, raspones y heridas de guerra por todos los costados. El pobre monstruo verde daba más lástima que miedo.
  • ¿La electrónica? Muy tocada. Averías por aquí, fallos por allá, luces fundidas… Un drama.

Cualquier persona cuerda habría usado aquello para hacer una hoguera. Pero Aitor sabía a quién acudir, y nosotros no dejamos a un clásico morir en el olvido. Nos arremangamos, pusimos rock and roll de fondo y nos pusimos a currar.

Manos a la obra: Cirugía estética y exorcismo eléctrico

El proceso no fue apto para impacientes. Ha sido un viaje de duro trabajo, sudor y unas cuantas semanas de dolor, pero el resultado ha valido cada maldito segundo.

En este caso como había que pintar el tablero para después lacarlo, tuvimos que desmontar todas las piezas del playfield. Armados de paciencia y ordenando cada pieza según se quitaba, dejamos el tablero pelado para empezar a pintar.

Mientras se pintaba, se van limpiando todas las piezas, plásticos del tablero. También se pulieron todas las partes metálicas para que reluciesen como nuevas.

También se limpió y pintó el interior del mueble y en el exterior se repasaron todos los arañazos y raspones. Después de limpiar todos los inserts para que la luz pasara como el primer día y pintar las piezas metálicas del interior, se empezó a montar otra vez toda la electrónica y piezas del tablero, también se cambiaron todas las bombillas incandescentes a LED… ¡esto ya estaba tomando forma!

Ya casi está, como último detalle, le pusimos unos vinilos decorativos interiores para darle un poco más de ambientación.

Después de tener todo montado, toca una de las mejores partes, probar bien todo el juego para ver que todo funciona correctamente.

El resultado: ¡Está vivo! 🧟‍♂️

Después de unas cuantas semanas de cirugía, el milagro se obró. Le devolvimos la máquina a Aitor y tuvimos que sujetarle la mandíbula para que no se le cayera al suelo.

El pinball ha pasado de dar pena en un rincón oscuro a lucir como una auténtica obra de arte. El mueble brilla, el tablero está más suave que el culito de un bebé y la electrónica va más fina que un reloj suizo. Y con topper incluido, esa criatura parece salir de la máquina, el resultado es espectacular.

Aitor, ya puedes ir preparando las monedas y las horas de sueño, porque esa Criatura vuelve a estar hambrienta de partidas. ¡A disfrutarla!

¿Y tú? ¿Tienes algún cadáver arcade en el garaje al que quieras devolver a la vida? No nos asusta el barro. ¡Escríbenos y hacemos magia!